mi primer blog.

Aún a los 24 años recuerdo con claridad que uno de mis mayores sueños de niña era ser escritora. No importaba el formato. Así fuera poesía, cuento, novela, incluso hasta cómic; lo importante siempre fue encontrar algo que decir y la mejor forma de decirlo.

La intención de este blog es precisamente eso. Aquí les dejo un resumen de mis primeros intentos en el mundo de la escritura:

A los seis años, cuando estaba aprendiendo el alfabeto, tomé tres hojas de papel y las doblé a la mitad sobre un pedazo de cartulina. Ahí empecé a escribir con crayolas el regalo para mi mamá por su cumpleaños. Una especie de ‘preguntas y respuestas’ donde todo el libro estaba ilustrado por mí, con dibujos propios de una niña de primer grado. La idea no fue completamente original, más bien fue inspirada en mi libro favorito en aquel entonces ‘El libro de Teresa’, algo parecido a ‘Las Aventuras de Tom Sawyer’ pero la protagonista era una niña de algún país de Latinoamérica.

Luego vinieron incluso más intentos fallidos. De todos ellos, el segundo más formal fue un guion para un cómic sobre una vaca con superpoderes. Lo crean o no, empecé a escribirlo a los 18 años como una broma para alegrar a mi mejor amiga, que en aquel momento estaba pasando por una ruptura, y poco a poco fui ganando más audiencia (toda mi clase), que me pedía cada semana que sacara un nuevo capítulo.

El tercer intento formal fue una obra de teatro en inglés que era una especie de plagio de Intensamente. Más o menos por el mismo estilo de las emociones dialogando con el personaje principal (que, si te pones a pensar, es una narrativa bastante usada ya). Al final, mis amigos y yo llegamos a ponerla en escena y recuerdo que también escribí un poema de introducción y otro para terminar la obra. No tuvo ningún tipo de calidad o innovación, pero al menos nos sacó unas buenas risas cuando la estábamos ensayando.

Luego vino mi fase poética. A finales del bachillerato me convertí en una máquina de producir sonetos completamente cursis y con imaginería muy usada: la típica rosa en la ventana y el muchacho llegando a caballo. Esa fase se vio entremezclada con un proyecto de novela que quise llamar Más allá de las margaritas por algún motivo que no recuerdo. Hasta este día mis amigos me preguntan por la novela y mi justificación (completamente entendible, sobre todo) es que el teléfono celular donde tenía la única copia de todo mi progreso me lo robaron. Obviamente esa fue la única razón por la que nunca terminé la novela, sobre todo porque me hice un tatuaje conmemorativo de dos margaritas blancas en el tobillo izquierdo.

Ya luego de eso, y por último, empecé con los talleres de escritura y pude adentrarme un poco más en lo que es el mundo literario. Tomé clases de poesía y de escritura creativa (aunque no se note) y, después de pasar por un bloqueo creativo que duró casi dos años, aquí estoy de nuevo, contándoles mi historia y escribiendo un poemario al que le tengo un poco más de fe que a este blog.

A fin de cuentas, si hay algo que se puede aprender de todo esto es que para algunas personas como yo y probablemente como tú, el amor por el arte y la mediocridad financiera funcionan como una especie de imán. Y si hay otra enseñanza (creo que ya eso es apretarlo demasiado) es que cuando hay algo que te importa de verdad siempre vas a encontrar la manera de volver a empezar cuantas veces sea necesario, o la humillación te lo permita.

Respuestas

  1. Avatar de garciamutismariadelpilar

    me gustó mucho hija, sigue intentando cumplir tus sueños y lo lograrás

    Me gusta

  2. Avatar de 9543816474

    Tan hermosa y bien escrita

    Me gusta

  3. Avatar de Xabier Mesa

    Todo sea por croquetizar la pasta.

    Me gusta

Deja un comentario